Católico como insulto

“Perra”, “hija de puta” y “católica” son tres insultos “sinónimos”, según Viviane Cismak, que los ha sufrido durante años. Ahora tiene 20 años y acaba de escribir un libro escalofriante sobre su tiempo en la escuela secundaria. Vive en el barrio que se parece más a Estambul que a cualquier ciudad alemana, y estudió en un instituto en el que el 80% de los alumnos son musulmanes, en su mayoría de procedencia turca. “Si no eres uno de ellos, estás perdido. Los empujones e insultos son constantes en los pasillos, en las clases y por supuesto en el patio”, recuerda, recitando la serie de trucos diarios para evitar salir al patio del colegio, desde encerrarse en los baños hasta permanecer en un aula bajo la protección de profesores y pasando por esconderse en los armarios.
No estamos hablando de un caso de moving escolar, sino de un trato específico que la mayoría de alumnos de ese centro propina a cualquier compañero que sea católico y al que inexplicablemente se apunta también gran parte de la minoría no musulmana, el 20% restante. Esta versión de Viviane es confirmada por varios de sus ex profesores, que se preguntan qué sentido tiene hablar de integración en situaciones como esta.
“¿Quién debe integrarse dónde?”, dice un profesor de economía política del centro. “Aquí hay solo niños inmigrantes que jamás se integrarán en nuestra cultura porque el sencillo hecho de que nuestra cultura aquí no existe”.
El retrato que pinta este libro de 200 páginas, “Frustración escolar, 10 cosas que odio de la escuela”, de la educación secundaria alemana es ciertamente lamentable. Estamos hablando de jóvenes a punto de ingresar a la Universidad que se suponen lo más granado de un entorno y ante los que los profesores muestran la mayor impotencia. Es lo que hay, cuando los católicos están en minoría. Y vaya si lo están.
En la ciudad alemana de Duisburg, donde solamente el 19% de la población es católica, acaban de cerrarse al culto 6 iglesias más y, al ritmo al que van desapareciendo, en 30 años no quedará ninguna. Lo particular del caso es que los imanes de la mezquita de Merkez, la más grande y flamante de Europa y que recibió para su construcción subvenciones millonarias de la Unión Europea y del Estado alemán, están empezados en comprar los templos que van cerrando.

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7 respuestas a Católico como insulto

  1. Ferran dijo:

    ¡Menudo cuadro! Y eso en Alemania. Europa está perdiendo sus raíces cristianas y como dijo Doistoyeski “si Dios no existe todo está permitido”.
    Gracias Rosalía por informar sobre estos negros temas también.

  2. ¡Firmes en la Fé! el panorama es triste, la edad media de los católicos bastante mayor que la de la sociedad española en su conjunto. Pero Dios está de nuestra parte, así que no hay nada que temer, pero si mucho por hacer, por rezar, por construir, por defender, por corregir…¡Ánimo Rosalia! ya somos al menos dos, y donde dos o mas se reunen en nombre de Jesús, allí está Él. ;-)

  3. Luis dijo:

    Alemania está cosechando lo que ha ido sembrando a lo largo de los últimos 5 siglos. Primero engrendraron el protestantismo, el libre examen, luego acunaron el liberalismo y el marxismo. Y ahora que ya no quedan raices cristianas por ninguna parte las echan de menos…
    No es casual que Alemania sea un pais con los pies de barro. Sólo hace falta echar la vista sobre sus datos demográficos. Sino fuera por la inmigración sería un pais-geriátrico, al igual que está pasando por toda Europa.
    No es casual que precisamente donde más flojea la Fe es donde se observa la decadencia de Europa. Al menos en España tenemos muchos datos para la esperanza. Posiblemente España pueda salvarse del colapso de la civilización occidental, pero para muchos paises ya es demasiado tarde.

  4. Katherine dijo:

    No creo que un medio católico serio como este deba hacerse eco del libro supuestamente escrito por estas señorita sin antes primero informarse y matizar críticamente su contenido y la ideología que subyace en él.

    Es una reserva razonable ante una persona que ha sido convertida en una heroina en Alemania desde medios filonazis; o que aquí se hable de Düisburg, cuando esta señorita vive y estudia en un Barrio de Berlín, en la otra punta del país y que provenga de Hesse.

    O que se afirme, con lo que está ocurriendo en España, que el sistema de educación alemana secundaria es deplorable. Sin duda se puede mejorar, pero habría quien en España preferiría imponer el alemán, yo creo. A ella no le ha impedido haber sido admitida en derecho en la Universidad de Berlín.

    Su el discurso además no es de defensa de la religión católica (por cierto, según el “Frankfurter Rudschau”, el insulto que denuncia es “judío”, no “católico” -es poco creíble, en un musulman, que lo usara, a lo más, si acaso lo sería en un luterano y esas cosas ya no se dan- sino de de frustración racial con el argumento de que a los inmigrantes les dan todos los derechos, casas, dinero y subvenciones y a los alemanes de pura raza nada. Lo cual, obviamente, tampoco es como lo cuenta.

    Gracias por dejarme dejar una opinión.

  5. Resurrección Vacas dijo:

    corroboro TODOS los anteriores comentarios, admiro su fortaleza y rezo para que permanezcan firmes en la FE Y EN EL TESTIMONIO, que sacude nuestra apatia.

  6. David dijo:

    Acaso somos nosotros mejores? Es que no insultamos nosotros a los “sudacas”, a los “moros” o a los “negros”? Veamos la viga en nuestro ojo primero.
    Y Doistoyeski tenia razon, en este mundo, todo esta permitido. Basta abrir el periodico para verlo, una pena!

  7. curro uk dijo:

    gracias por el post. he leído varios tuyos y me han gustado. creo que deberíamos hacer una reflexión sobre el sistema educativo que hace que se den estas situaciones. en mi opinión la segregación escolar, ligada pero no necesariamente a la residencial, es el principal problema para la integración. para evitar esto no debería haber ninguna escuela con esa concentración de hijos de inmigrantes. todas las escuelas debieran ser un crisol de las culturas existentes en un país (en la medida d elo posible, claro) si queremos fomentar la integración. pero preferimos que nuestros hijos no se mezclen, concentramos los problemas segregando a los hijos de los inmigrantes y creamos guetos que impiden la integración, fomentan la exclusión de ellos y su desencuentro con los demás.

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