Os presento a Peter Seewald

“Al Papa le encanta España, no hay otro país que haya visitado tanto. Le resulta apasionante su pasado y le interesa muchísimo su presente, que percibe como una encrucijada dramática entre el laicismo radical y la decisiva fe”. Esto es lo que nos cuenta el periodista alemán Peter Seewald, que ya entrevistó en dos ocasiones al Cardenal Ratzinger, para sus libros “Sal de la Tierra” (1996), y “Dios y el Mundo” (2002), y que ahora ha entrevistado al ya Papa Benedicto XVI para un nuevo libro que aparecerá el próximo el 24 de noviembre, simultáneamente en 12 países. Promete ser un éxito editorial mayor aún que los dos anteriores y aborda asuntos tan difíciles como los escándalos por abusos. “El Papa está convencido de que la Iglesia está atravesando una grave crisis”, dice Seewald, que anota además que “su prioridad, tras pedir perdón, es ocuparse de ayudar y sanar a las víctimas, después ocuparse de que algo así no pueda volver a ocurrir, por medio de una correcta selección de los candidatos al sacerdocio, y en tercer lugar, que los autores sean castigados y excluidos de cualquier posibilidad de repetir acciones a las que el Pontífice vuelve a referirse como crímenes monstruosos”.
A Seewald le sigue sorprendiendo que Benedicto XVI hable tan abiertamente sobre las cuestiones más difíciles, como esta. Le asombra que jamás le haya pedido las preguntas de las entrevistas por anticipado ni haya rechazado contestar a ninguna de ellas, a pesar de que, sobre todo al principio, estaban hechas con la peor intención. Y es que Peter Seewald fue durante décadas ateo y militante de la izquierda radical. De hecho, cuando le encargaron su primera semblanza sobre el entonces Cardenal Ratzinger, trabajaba para varias publicaciones hostiles con la Iglesia Católica. Su historia personal de conversión es hoy testimonio para muchas otras personas que, como él, emprendieron “la búsqueda de la libertad por el camino equivocado”, según él mismo reconoce.
Seewald atribuye un papel fundamental en esa conversión a los encuentros con el Papa. Nacido en Baviera en 1954, de niño era un “entusiasta monaguillo”, según recuerda, que disfrutaba especialmente en las Misas Rorate, pero en su juventud abrazó el comunismo y abandonó la Iglesia “como quien se quita un abrigo”. “Me vi envuelto en una búsqueda un mundo mejor a través de la justicia social en la que nos resultaba más cómodo librarnos de aquellas normas morales, de una religión que nos decía cómo teníamos que vivir. Para nosotros, el Papa era parte del imperialismo internacional, un servidor del capital”, reconoce, y cuando le encargaron un trabajo sobre el Cardenal que llevaba 10 años al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, descubrió con sorpresa que “el tiempo, criterio indiscutible, había dado la razón a los análisis de la sociedad que Ratzinger había hecho en el pasado, como Obispo de Munich y el hecho me inquietó”.
El contacto con el Papa lo enfrentó a la evidencia de que sus ideales revolucionarios no convertían el mundo en un lugar más justo y a su sentimiento de vacío. “Primero, sin poder explicármelo a mí mismo, sentí la necesidad de bautizar a mis hijos. Me resultaba muy desagradable pensar que les estaba negando eso. Yo me mantuve a distancia, porque me sentía ajeno a la Iglesia. Pero cuando crecieron, tenía que llevarlos, y poco a poco me atreví a entrar. Lo primero que sentí fue todo aquel amor, otra vez. Aquellas canciones que seguían cantándose, aquel calor espiritual que llenaba un vacío que ni si quiera había percibido en mi interior”, relata sobre el proceso, que encontró su más duro escollo en los dogmas doctrinales.
Hoy en día, asegura que sólo el Papa colma sus ansias revolucionarias: “Sus posiciones sobre el estilo de vida son un desafío a las tendencias baratas, sus advertencias contra la pérdida de identidad y el nuevo paganismo del pensamiento son proféticas, provocadoras, y la precisión de su pensamiento junto a la fuerza y la esperanza de su fe transmiten una gran fuerza”. Después de la relación privilegiada que, como periodista, le han permitido las tres entrevistas realizadas, llega a la conclusión de que “el gran valor del Papa es su pensamiento, que se estructura en un sólido, preciso y coherente sistema en torno a la fe, a las cuestiones fundamentales de la existencia humana, al sentido de la vida, y que aborda de forma irrefutable la definición del progreso, la educación en valores y el peligro de la relativización”. “No a todas las preguntas da respuesta. Muchas cosas de ese Dios, siguen siendo, también para él, un enigma. “Tiene el carisma de un hombre sabio, pero lo que verdaderamente toca el alma de él es su bondad”, dice Seewald, sin temor a resultar, en los piropos a Benedicto XVI, más papista que el Papa.

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5 respuestas a Os presento a Peter Seewald

  1. Ferran dijo:

    Magnífico artículo. Ese valiente periodista es un ejemplo para el periodismo actual. Debemos criticar a los mas-media en general por la gran manipulación ideológica que ejercen sobre toda la sociedad. Parece que el periodismo ha perdido su sentido y se ha aliado con el poder y no con la verdad. Es hora de promover el periodismo que busca la verdad y no sólo el que se queda en la opinión. Además, Seewald, tiene la valentía de un nuevo converso que sabe que en la búsqueda de la verdad nada se puede perder y todo se puede conseguir. Cuando tantos se apuntan fácilmente a criticar al Papa, es bueno que haya periodistas de altura que intenten dar con la genialidad intelectual del Pontífice y se atrevan a no dejar nada escondido. Seewald encarna unos valores y unas virtudes que muchos querríamos para nosotros mismos y para nuestros conciudadanos.
    Los que intentamos buscar criterios y pensar las cosas, sabemos que hay algunos periodistas que como Seewald lo son de verdad. A esos los leemos y los creemos porque son capaces de renunciar a su propia vida en defensa de los que es justo. Faltan más de esos en nuestro país.
    Sólo felicitar a Rosalia Sánchez por dar a conocer la figura de ese gran periodista. Gracias.

  2. Buen artículo. Llama la atención su proceso de cambio, de conversión, de pasar de ser ateo a católico. Ya veremos si los medios resaltan este proceso personal o se preocuparán de otros temas más adyacentes cuando hablen del próximo libro que aparece ahora en noviembre.Me alegra que haya personas así.

  3. Pingback: Los números de 2010 | Desde Berlín

  4. paquita carretero dijo:

    AL LEER EL ARTCULO DE ESTE PERIODISTA ME ENTRA LA ESPERANZA. Soy madre de un chico, y le hemos ducado en los mas altos valores. estudió en buenos colegios católicos, é incluso su carrera, siempre há dado testimonio de su fé, de su buen hacer. Ahora se há casado por lo civil con una chica no cryente, ella está embarazada, y me han dicho que no la van a bautizar. ¿la puedo bautizar yo? tengo mucho disgusto, y eso há deslavazado la ilusión de tener un nieto.ahora leo este articulo y me entra una esperanza, de que al fin vuelva a sus pasos que le marcarón los mejores años de su vida. GRACIAS. Paquita .

  5. Jose Cedeno dijo:

    Esta es la valentía que debe vivir todo periodista en pleno servicio de la versad

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