El futuro de Berlín monta en bici.

Sí, lo sé, Alemania es el país de Volkswagen, de Mercedes, de BMW y de Audi, pero en Berlín el 40% de sus 3,5 millones de habitantes no tiene coche propio, según los datos del Instituto de investigación para la Energía y el Ambiente (IFEU), y la mayoría asegura que prefiere moverse en transporte público, a pie y sobre todo en bicicleta. Las estadísticas constatan lo que a diario vemos en las calles. Incluso en días como hoy, en la que el carril bici, al igual que el resto de las vías, aparece poco menos que sepultado bajo la nieve, los ciclistas no abandonan y acuden al trabajo o a la universidad pedaleando. Incluso algunos diputados del Bundestag llegan el Reichstag en bici, sin que se les hayan caído los anillos por el camino.
Las autoridades de desarrollo urbano y transporte de Berlín están convencidas, además, de que esta tendencia se confirmará en el futuro. “Por esto debemos modificar las infraestructuras y dejar cada vez más espacio para las bicicletas”, explica Barbara Lenz, directora de DLR, un instituto de investigación sobre transporte. Según Lenz, detrás de esta tendencia hay todo un cambio sociológico: el coche pierde importancia como símbolo de estatus entre los jóvenes, que ahora se identifican más con objetos tecnológicos y de comunicación, como el iPad. “Hay un cambio evidente en la manera de concebir la funcionalidad del auto”, afirma Lenz, corroborada por Friedemann Kunst, experto en transporte del gobierno de la ciudad, que añade: “el lema del futuro será “utilizar en vez de poseer”, lo cual traspasaría ampliamente los límites del cambio sociológico y estaríamos ante un histórico cambio cultural en toda regla.
Y no es que el coche vaya a desaparecer en el trasporte urbano del futuro, sino que será sometido a un proceso de integración con otros medios. Una de las ideas que baraja el ayuntamiento de Berlín, por ejemplo, es la oferta de sistemas de autos compartidos, car sharing , de manera que uno pueda utilizar estos vehículos con el mismo billete de metro o autobús. “Me puedo imaginar formas de car sharing que no sólo ofrezcan autos en alquiler sino también servicios para ir a hacer las compras o llevar los chicos a la escuela”, dice Ulrike Dust, del centro de diseño de Volkswagen en Potsdam, durante la conferencia “Futuro de la movilidad en Berlín”. Los coches, eso sí, sufrirán una metamorfosis: serán más pequeños, eléctricos y de bajo consumo.
La candidata de Los Verdes a la alcaldía de la ciudad, Renate Kunast, llevará en su programa electoral reducir el límite de velocidad en toda la ciudad y periferia a los 30 kilómetros por hora. Así, la velocidad dejaría definitivamente de ser un sinónimo del futuro. Incluso los turistas se apuntan a la tendencia y, según Martin Wollenberg, director de una empresa que organiza paseos turísticos en bicicletas por la ciudad, “no somos aún capaces de satisfacer toda la demanda, porque crece demasiado rápidamente porque los turistas buscan algo auténtico, de modo que el camino de la bicicleta es imparable”.

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