Merkel va a la escuela

Su vocación de profesora, por mucho que moleste a los encargados de su imagen pública, es evidente. Por eso resulta especialmente interesante verla desplegar su talento pedagógico en un medio mucho más cálido y receptivo que la política europea. Merkel visitó ayer el colegio Sophie-Scholl, en el barrio berlinés de Schöneberg, y les puso la piel de gallina a los chicos de entre 16 y 18 años hablándoles del paro juvenil en España.
Un chaval pelirrojo de la 10ª clase trataba de polemizar con la canciller sobre los problemas de integración de los inmigrantes en la sociedad alemana y le preguntó abiertamente si la ausencia de fronteras no tendrá como consecuencia una reducción del número de empleos disponibles. “¿No cree que vendrán extranjeros y nos quitarán los puestos de trabajo porque están dispuestos a cobrar menos?”, le espetó el chico. “No, para nada, nadie debe tener miedo de eso”, respondió Merkel, tranquilizadora. “Sucede exactamente lo contrario. La economía alemana necesita urgentemente fuerza de trabajo, si es que queremos conservar nuestro nivel de vida, un nivel aceptable de empleos disponibles, escuelas como esta…”, explicó con paciencia, antes de poner un ejemplo que causó escalofríos en el salón de actos escolar. “Las economías más abiertas y más eficientes, ofrecen más y mejores empleos. ¿Sabían ustedes que en España el paro entre los jóvenes alcanza el 40%?”, dijo Merkel, una revelación que despertó una ola de murmullos en la sala y que demostró que la canciller alemana tiene en la cabeza las más preocupantes cifras de la economía macro española.
Para los alrededor de cien chicos que la escuchaban, fue como oir aullar al lobo. El ambiente se volvió gélido por la dureza con la que Merkel los enfrentaba al lado más oscuro de la economía europea. El colegio Sophie-Scholl es uno de los muchos centros del programa Europa-Schulle, una red de colegios públicos bilingües que tiene su origen en la ocupación de Berlín occidental por los aliados, cuando las mujeres de soldados americanos que deseaban educación en inglés para sus hijos consiguieron los primeros colegios inglés-alemán. Hoy en día la red es extensa, incluye a dos colegios de perfil español-alemán y educa a una generación de jóvenes criados en la prosperidad y concienciados de las ventajas de unir fuerzas entre los países europeos. Para estos alumnos, la visión de un país con el 40% de sus jóvenes sin opción de trabajo resultaba apocalíptica, tal y como comentaban a la salida de la lección magistral. “¿Usted es española? ¿Es verdad que en España hay ese paro juvenil? ¿Y qué es lo que están haciendo para solucionarlo?”, preguntaba aterrada, después del encuentro con la canciller, una preuniversitara.
Un rato antes, también Merkel había respondido “no lo sé” cuando le preguntaban “¿qué pasará con el dinero y las garantías que Alemania ha aportado a los paquetes de rescate si resulta que, finalmente, Grecia no puede pagar su deuda”, un alarde de sinceridad al que trató de quitar dramatismo la canciller añadiendo que “he hablado muy a fondo sobre este asunto con los jefes de gobierno del resto de países europeos y todos coincidimos en que somos fuertes si actuamos juntos”. Los chicos querían saber cómo se imagina Merkel la UE dentro de 25 años y ella les habló de una “mejor gestión financiera”, una “política de Defensa más coherente” y de mayor “confianza y tolerancia”.
A los estudiantes alemanes, a juzgar por las preguntas, les interesa muchísimo la posibilidad de trabajar en otros países europeos y la garantía de que ese tiempo cotizado fuera contará proporcionalmente en el pago de la pensión de jubilación. Parecen volcados con el plan de Merkel de acelerar el abandono de la energía nuclear y no les gusta que en los países europeos haya diferentes legislaciones de protección de datos. Hablaban a Merkel con gran soltura de energías renovables, nuevas tecnologías y bancos de ADN, pero en sus cabecitas se albergan también viejos tópicos sobre los extranjeros que Merkel corrigió de inmediato, citando de memoria al entrenador de la selección nacional: “Ya veis lo que dice Löw, la capacidad de lucha, el buen funcionamiento y la condición física no son virtudes alemanas. Sencillamente, hay que esforzarse más para estar en una categoría mundial. Hemos de ser más acogedores con los que tienen esas cualidades y hemos de esforzarnos más nosotros mismos. Solo así evitaremos descender de liga”.

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2 respuestas a Merkel va a la escuela

  1. Asunción Gutiérrez Turrión dijo:

    Lo de Merkel me parece algo así como “el sentido común puesto al servicio del sentido común”. ¿ Aqué esperarán la mayoria de los mandatarios europeos para seguir sus pasos ? Los actuales no lo harán nunca, sencillamente porque no forma parte de su educación, o lo que es igual, de sus principios . Estamos en manos de un atajo de degradados.

  2. joaquin dijo:

    esta señora si que conoce a los zapa y su inutilidad para governar y son la rision de europa estos abladores que solo saben meter la mano en las c j son aspirantes a rricos quieren dejar la marjinacion que sufrian por su inutilidad en los trabajos si es que alguno trabajaba que lo dudo

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